Pontevedra y Vitoria veinte años después: qué pasó con las tiendas cuando se fueron los coches

En 1999, en la plaza de la Herrería de Pontevedra, había coches aparcados. Aquel año el Ayuntamiento empezó a quitarlos. Primero de las plazas, después de las calles del casco viejo, después de casi todo lo que quedaba dentro del anillo. La reacción del comercio fue la que es siempre en estos casos: cartas, reuniones, escaparates con carteles, la certeza de que sin coche en la puerta no entra nadie.
Han pasado más de dos décadas. Pontevedra es hoy la ciudad que enseñan en los congresos, y Vitoria-Gasteiz hizo algo parecido con otro método. Merece la pena mirar qué ha pasado de verdad con sus tiendas, porque el debate se repite cada vez que un ayuntamiento pinta un bolardo y casi nunca se mira a los sitios donde ya sabemos el final.
Pontevedra: el centro que se quedó sin tráfico de paso
Lo que hizo Pontevedra no fue peatonalizar cuatro calles bonitas. Fue expulsar el tráfico de paso. El coche que atravesaba la ciudad para salir por el otro lado dejó de tener por dónde. El que va a una casa concreta o a cargar mercancía sigue entrando, con horarios y con velocidad limitada; el que solo pasaba, no. Y se suprimió buena parte del aparcamiento en superficie del centro, sustituido por aparcamientos disuasorios en el borde.
El dato que la ciudad repite en cada foro es el de siniestralidad: el Ayuntamiento lleva años contabilizando cero fallecidos por atropello en el casco urbano. Es el único indicador realmente limpio de todo este asunto, porque no admite interpretación.
El de comercio es mucho más resbaladizo, y conviene decirlo. Nadie tiene una serie fiable de locales activos calle por calle desde 1999. Lo que se puede hacer es andar la ciudad y ver qué hay.
Lo que se ve andando hoy
- Herrería, Peregrina y los soportales. Es la zona que más cambió de uso. Hostelería, terraza y comercio de paseo. Aquí el negocio vive de la gente que está en la calle sin prisa.
- Calle Real, Sarmiento, Princesa. El eje comercial de siempre, con moda, calzado, joyería y bastante comercio independiente que ha aguantado. Es una ciudad de 80.000 habitantes con un casco pequeño: se recorre entero en veinte minutos y eso juega a favor.
- El borde del casco, hacia Benito Corbal y el ensanche. Ahí está el comercio más de cadena. Es la calle que hace de bisagra entre la ciudad peatonal y el resto.
¿Qué se marchó? Lo mismo que se marcha de todos los centros peatonalizados de España: la compra pesada. Electrodomésticos, muebles, bricolaje, material de construcción, pienso para animales. Todo lo que se compra una vez cada cinco años y hay que meter en un maletero se ha ido al polígono o a la carretera. Eso no es culpa de los bolardos: pasó también en ciudades sin peatonalizar. Pero peatonalizar acelera el proceso, y quien tenía ese negocio en el centro lo notó de verdad.
Vitoria: el mismo objetivo por otro camino
Vitoria-Gasteiz llegó tarde al plan grande y por eso se le nota más la ingeniería. Su Plan de Movilidad Sostenible y Espacio Público, de 2007, importó la idea de supermanzana: agrupar varias manzanas, sacar el tráfico de paso al perímetro y dejar el interior para vecinos, reparto y peatón. En 2009 rehízo la red de autobuses entera, con líneas rectas y frecuencias altas en lugar del laberinto anterior, y el uso del bus subió de forma clara. En 2012 fue Capital Verde Europea.
Vitoria tenía además una ventaja: la calle Dato ya era peatonal desde hacía décadas, así que la ciudad no partía de cero ni tenía que convencer a nadie de que una calle sin coches podía funcionar. Tenía la prueba delante.
Lo que se ve andando hoy
- Dato y su entorno. El eje peatonal clásico. Comercio de cadena, hostelería, mucho tránsito. Los alquileres aquí son los más altos de la ciudad y se nota en el tipo de inquilino que puede pagarlos.
- El Casco Viejo, por las calles gremiales. Cuchillería, Zapatería, Correría, Herrería. Cuesta arriba, mucha hostelería, comercio de nicho y bastante local vacío en los tramos altos. Es la parte donde la peatonalización sola no ha bastado.
- La zona de Postas, San Antonio y el Ensanche. Aquí está el comercio de barrio de toda la vida, el que se mantiene por proximidad y no por atractivo turístico.
El patrón que se repite en las dos
Cuando se quita el coche del centro, el comercio no sube ni baja en bloque. Se reordena, y siempre en la misma dirección.
- Gana la hostelería con terraza, el comercio de compra frecuente y ligera, la óptica, la farmacia, la papelería, el pequeño alimentario y la moda de cadena capaz de pagar el alquiler del eje principal.
- Pierde el comercio de producto voluminoso, el taller, el almacén y cualquier negocio que dependa de que el cliente aparque en la puerta cinco minutos.
- Sube el alquiler en las dos o tres calles del eje, y con él la rotación de inquilinos. Los locales del eje cambian de dueño más a menudo, aunque estén siempre llenos.
- Se queda igual o peor lo que está a cuatro calles del eje. La peatonalización concentra: hace muy fuerte un corredor estrecho y deja el resto donde estaba.
Hay un detalle que aparece en casi todos los estudios de movilidad que se han hecho en ciudades europeas: los comerciantes calculan que sus clientes llegan en coche mucho más de lo que llegan realmente. Cuando se pregunta a los clientes, la mayoría venía andando, en bus o en bici. La percepción del que está detrás del mostrador y la del que entra por la puerta no coinciden, y buena parte del conflicto nace ahí.
Qué no esperar
No esperes que quitar coches salve un comercio que ya estaba muerto. Las calles altas del Casco Viejo de Vitoria son peatonales y tienen locales vacíos: el problema allí es la cuesta, la densidad de población y el precio del alquiler, no el tráfico.
No esperes cifras limpias tampoco. Los datos de tráfico son buenos porque hay espiras y aforos. Los de comercio dependen de licencias municipales, del IAE y de censos que cada ciudad lleva a su manera, así que cualquiera puede armar el relato que le convenga con la misma base. Si alguien te da un porcentaje redondo de subida de ventas por peatonalizar, pregúntale de dónde lo saca.
Y si vas a verlo, ve un día laborable por la mañana. En sábado por la tarde cualquier centro peatonal parece un éxito.
Foto de portada: Domi402, CC0, vía Wikimedia Commons