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Placest
Guías urbanas: barrios, mercadillos y comercio de las ciudades españolas

Mercados municipales de Barcelona: en cuáles se compra y en cuáles ya solo se come

· Redacción de Placest

Barcelona tiene treinta y nueve mercados municipales, según la cuenta del Institut Municipal de Mercats. La cifra hay que cogerla con matices: ahí dentro van también los no alimentarios, como los Encants de Glòries o el dominical de libro viejo y coleccionismo de Sant Antoni. Del resto, la diferencia importante ya no es el tamaño ni si están reformados. Es para qué sirven hoy.

Hay mercados donde a las nueve de la mañana se está comprando: carros, número de espera, pescadería con el hielo recién puesto. Y hay mercados donde a esa hora lo que está abierto son las barras, y las paradas de fruta o de carne que quedan aguantan entre taburetes. Los dos modelos son legítimos. Lo que sale mal es ir a uno esperando el otro.

Cómo distinguirlos en tres minutos

Ciutat Vella: mercado convertido en escenario

La Boqueria (Rambla, 91) sigue teniendo producto serio, pero está al fondo. Las primeras filas según entras desde la Rambla son vasos de fruta cortada, zumos y comida para llevar. Las paradas de pescado, casquería, setas y salazones están detrás, y ahí sí se compra de verdad, sobre todo antes de las diez. A partir del mediodía el pasillo central es intransitable y el precio de la fruta de la entrada no tiene nada que ver con el de una frutería de barrio.

Santa Caterina (avenida de Francesc Cambó), la del tejado ondulado de colores, está a diez minutos andando por Portal de l’Àngel y Via Laietana. Aguanta mejor el equilibrio: conserva paradas de compra diaria y tiene, además, una barra grande muy concurrida. Es el mercado de Ciutat Vella al que iría a comprar si viviera en el Born o en Sant Pere.

La Barceloneta (plaça de la Font) queda a otro cuarto de hora, bajando hacia el puerto. Es pequeño y tiene buen pescado, pero su horario y su clientela ya están muy condicionados por la playa.

Eixample: aquí se compra

Sant Antoni (Comte d’Urgell con Tamarit), reabierto en 2018 tras años de obras, es hoy uno de los mercados de alimentación más sólidos de la ciudad: mucha parada, precios de barrio y restos arqueológicos visibles en el subsuelo. Alrededor funcionan los encants de ropa, y los domingos por la mañana, el mercado de libro antiguo, cómic y cromos.

Desde ahí, subiendo por Urgell unos veinte minutos, se llega a El Ninot (Mallorca con Casanova, junto al Hospital Clínic). Es el ejemplo más claro de mercado que sigue siendo mercado: pescaderías, carnicerías, aves, y un supermercado en la planta inferior que le trae el tránsito diario. Poca barra, mucha bolsa.

Continuando por Mallorca o por Aragó hacia el este, media hora larga de paseo, aparece La Concepció, entre las calles Aragó y València. Mercado de alimentación normal y corriente, con la particularidad de las floristerías de la fachada, que tienen horario propio y mucho más amplio que el del mercado. Y a otros diez minutos, el mercado de la Sagrada Família, que a pesar de estar donde está funciona con vecinos.

Gràcia y la parte alta

En Gràcia, el mercado de la Llibertat (plaça de la Llibertat) es de hierro modernista y conserva compra diaria, aunque con presencia creciente de barras. La Abaceria Central lleva años funcionando en una instalación provisional mientras se rehabilita el edificio de Travessera de Gràcia; antes de ir, comprueba dónde está en ese momento, porque el calendario de obras se ha movido varias veces.

Más arriba, Galvany (calle Santaló, Sant Gervasi) y Sarrià son mercados de compra con producto bueno y precios de la zona: caros. Van juntos en un paseo si subes por Muntaner, pero no es un recorrido corto.

Sants, Hostafrancs y Les Corts

Hostafrancs, junto a Creu Coberta y a cinco minutos de plaça d’Espanya, y el mercado de Sants, en la calle de Sants, son dos mercados de compra sin nada de escaparate turístico. El paseo entre ambos por Creu Coberta y Sants dura unos veinte minutos y pasa por el eje comercial del barrio. Es probablemente la ruta de mercados menos fotogénica de esta lista y la más útil si lo que quieres es ver cómo se abastece la ciudad.

Sant Martí y el este

Provençals, el Clot y el Poblenou están en la misma línea: mercados de barrio, con clientela de escalera y sin apenas atractivo para el visitante, que es justo lo que los mantiene en pie. En Glòries están los Encants, que no son de alimentación: allí se va a segunda mano, muebles y subastas.

Horarios: el patrón general y sus excepciones

Los horarios de cada mercado están en la web municipal de Mercats de Barcelona y cambian por obras, festivos y agosto. Compruébalos antes de plantarte allí.

Qué no esperar